"Nada nuevo hay bajo el sol" Eclesiastes
Fuerza, poder, energía son las mayores necesidades de toda sociedad para mantener un proyecto digno para sus ciudadanos, claro que nada de ésto usado para quitar, subyugar o imponer. Estos valores sólo tienen y dan sentido cuando se usan en favor de crear mejores condiciones para quienes las necesitan. La realidad es una fuente, un surtidor, de momentos y de acontecimientos tan variados que siempre exige de todos los seres humanos una gran capacidad de crear. En la actualidad escuchamos hasta la saciedad que no hay posibilidad de ninguna novedad, que todo es archiconocido y que no hay posibilidad de crear nada. Pero la terquedad del creador hace posible hasta lo imposible.
El agotamiento de los componentes fuerza, poder y energía en la cotidianidad del mundo global se ha hecho explícito a través de todos los medios masivos de comunicación. Pero los diferentes escenarios de la tierra aún reclaman la creatividad del artista por excelencia. Se dice que el arte es la fuerza metafísica de la vida por antonomasia. Vida como arte, este es un principio en el que la subjetividad siempre se convertirá en obra de arte y cada cual a su manera.
El ser humano debe ser una obra de arte y así concursar con cada entidad natural y artificial en el escenario de la realidad y de la vida como un algo que cobra sentido a cada instante y en cada aspecto sustancial de la existencia.
Ser parte del mundo es una posición muy pasiva. Ser arte y parte del mundo es algo muy distinto. Como recreadores del mundo los seres humanos están llamados a darle a la realidad respuestas totalmente novedosas comparadas con las respuestas tradicionales que nada le dicen a sí mismos y, por tanto, a nadie.
El mundo en general ha concentrado toda su atención en destruir todo cuanto ha encontrado a su paso que hoy sólo queda como opción actuar como actores sociales de la recreación del espíritu colectivo en función de recrear el mundo artísticamente en todos sus aspectos simples y complejos.
Se trata de recrearse a sí mismo y desde ahí todo lo demás. Por ningún motivo hablar más de ello, se trata de hacerlo, se trata de la acción concreta. "Facta non verba", hechos no palabras, como decían los romanos. Hagámoslo nosotros, no lo digamos.
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